Déjame aliviar tu angustia, tu vacío, tus lágrimas, déjame precipitar al olvido tus dolencias y que la luz te vista como antes, en el principio de la vida. Déjame apagar el frío que cada invierno vives en las esquinas, el eterno tormento de hambre que padeces día a día. Déjame arrastrar hacia el mar tus penas y que transmuten en suaves velos de cristal. Déjame ahuyentar tus temores en cada agitado momento que te tortura. Le negarías a un hijo la paz o a un hermano su felicidad si te la pidieran ? Si vieras a tu hijo aquejumbrado no intentarías aliviarlo si te lo pidiera ? Pídeme que ahuyente tus espinas y lo haré con amor. Mira dentro de ti, búscame en el centro de tu cuerpo, allí estoy como el eje de un círculo, en el centro de tu corazón, palpitando la vida, como un eterno principio que insiste en ayudarte, como una luz que no se resigna a apagarse sin producir u...
Blog de pensamientos y reflexiones del autor.