Nos dijeron que nos negáramos, en señal de
enseñanza pero hicimos caso omiso. Asimilando esa frase podríamos haberla
aplicado día a día. Lo que pensamos, lo que sentimos, lo que hacemos, no son
aspectos que estén conducidos por el ser, por el alma. El odio debemos negarlo,
no somos así, no es parte de nosotros el odio, la envidia, la ira. Si
hubiéramos negado esos sentimientos inferiores en cada uno hubiéramos
descubierto que son aspectos ajenos al ser.
Por lo tanto ¿ qué somos, qué llevamos dentro ? Luz y sombra, lo divino y lo bestial, lo
positivo y lo negativo, la dualidad permanente que se manifiesta en un lo hago
o no lo hago, es bueno hacerlo o es malo hacerlo, ser o no ser. Mientras más
daño hacemos más nos acercamos a la sombra, mientras más nos negamos más
intentamos descubrir esa verdad dentro del corazón.
Pero a nada hicimos caso, todas las palabras
que alguien universal nos dijo fueron sepultadas en conjunto con unos palos y
todo el dolor que él intentó llevarse renació con nuestra indiferencia.
Como no pudimos negarnos lo negamos a él. Los
humanos confunden la luz con la sombra y defienden la oscuridad, aunque niegan
estar en ella, niegan amar la sombra a pesar que sus labios muerden y condenan
la esencial a gritos.
Alguien nos entregó un
método a través de esta sencilla frase, una herramienta para despejar la luz de
la materia inferior.
Si no sabemos lo que
somos entonces neguemos lo que conocemos de nosotros para
llegar a una respuesta. Es un método por descartes que nos conduce a la
comprensión. Al decir: así no soy, la ira no es parte de mí, el orgullo no
tiene que ver conmigo, es un factor ajeno a mí, entonces
vamos sacando la maleza de la rosa lenta y pacientemente. La mente se convierte
en un instrumento de la conciencia y ésta última empieza a irradiar su energía,
sus verdades que con defectos a cuestas
sería imposible obtener. Niega lo inferior y lo superior resaltará por
consecuencia en tu interior.
Nadie puede ver el
color real si sobre la superficie del cuerpo existe lodo. Nadie puede decir así
es la luz, esta es la verdad, si no se preocupa primero de identificar la
maldad y la mentira y extirparla de lo auténtico.
No somos aptos para
comprender lo magnífico de esta creación, entonces al menos empecemos
entendiendo lo que cargamos que provoca desarmonía, malestar, rabia, enojo,
llanto y discordia.
Nadie puede apreciar
una joya sin antes conocer las piedras sin valor. Nadie puede saber lo que es
el alma si primero no descubre sus defectos. Nadie puede enfatizar que es un
solo ser por dentro si primero no niega su parte inhumana.

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