En el abismo severo donde culminan los juicios, en el vacío imperfecto que genera un injusto argumento, en la inesperada decisión que nos lleva al camino incorrecto, duerme lo más preciado de nosotros dispuesto a resolver toda duda. En la ofensa imprevista que de los labios arranca sin cadenas, en el frío ademán que inspira gris la desilución, en la burla mortífera que desata sin juicio la ira duerme inmóvil la luz que nos lleva a la insigne paz. (L.Zanni)