En el abismo severo
donde culminan los juicios,
en el vacío imperfecto
que genera un injusto argumento,
en la inesperada decisión
que nos lleva al camino incorrecto,
duerme lo más preciado de nosotros
dispuesto a resolver toda duda.
En la ofensa imprevista
que de los labios arranca sin cadenas,
en el frío ademán
que inspira gris la desilución,
en la burla mortífera
que desata sin juicio la ira
duerme inmóvil la luz
que nos lleva a la insigne paz.
(L.Zanni)

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