Los muertos no hablan,
ellos eligen el camino a la perdición en silencio
desde que están despiertos.
Los muertos transitan como sonámbulos en las calles,
metro y por todos los lugares habitables.
Ellos juran que todo lo que hacen es correcto
y que por ende Dios los acompaña.
Ellos no escatiman en las frías leyes y mundo,
nadie los contradice.
Los muertos no miran ni escuchan
aunque perciben ciertos espectros de imagen y sonido
y están convencidos que eso es lo único real.
Los muertos venden tierras y lugares
como si fueran propios,
creen que la pertenencia es un verbo solo en primera persona.
Los muertos también besan y lloran,
sufren por todo y muy poco les alegra.
A veces exterminan a otros de su propia especie
o acaban con otros especímenes de su mundo
sin manifestar arrepentimiento alguno.
Los muertos también van a misa,
tienen sus propios templos con dioses de distinto nombre,
se conglomeran en grupos,
difunden amor y justicia solo como preceptos e ideales,
lo usan de pantalla hipnótica para captar nuevos adeptos.
Los muertos luchan por sus propios patrones y conceptos
a cualquier costo que ello signifique.
Los muertos visten muy elegantes y van a simposios
se educan refinadamente aunque su cultura sea paupérrima.
Los muertos se casan pomposamente
y a veces tienen relaciones extramatrimoniales
pero se sienten orgullosos de sus fatuos triunfos.
Los muertos cuando dejan su mundo
sienten un gran vacío
porque de todo lo que hicieron
nada logran llevar en sus manos,
por eso al momento de su partida
otros muertos amigos
les llevan llevan flores
para que su partida no sea tan indigna.
(L.Zanni)
ellos eligen el camino a la perdición en silencio
desde que están despiertos.
Los muertos transitan como sonámbulos en las calles,
metro y por todos los lugares habitables.
Ellos juran que todo lo que hacen es correcto
y que por ende Dios los acompaña.
Ellos no escatiman en las frías leyes y mundo,
nadie los contradice.
Los muertos no miran ni escuchan
aunque perciben ciertos espectros de imagen y sonido
y están convencidos que eso es lo único real.
Los muertos venden tierras y lugares
como si fueran propios,
creen que la pertenencia es un verbo solo en primera persona.
Los muertos también besan y lloran,
sufren por todo y muy poco les alegra.
A veces exterminan a otros de su propia especie
o acaban con otros especímenes de su mundo
sin manifestar arrepentimiento alguno.
Los muertos también van a misa,
tienen sus propios templos con dioses de distinto nombre,
se conglomeran en grupos,
difunden amor y justicia solo como preceptos e ideales,
lo usan de pantalla hipnótica para captar nuevos adeptos.
Los muertos luchan por sus propios patrones y conceptos
a cualquier costo que ello signifique.
Los muertos visten muy elegantes y van a simposios
se educan refinadamente aunque su cultura sea paupérrima.
Los muertos se casan pomposamente
y a veces tienen relaciones extramatrimoniales
pero se sienten orgullosos de sus fatuos triunfos.
Los muertos cuando dejan su mundo
sienten un gran vacío
porque de todo lo que hicieron
nada logran llevar en sus manos,
por eso al momento de su partida
otros muertos amigos
les llevan llevan flores
para que su partida no sea tan indigna.
(L.Zanni)

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